Respetando la vida: Simulación clínica en formación de medicina veterinaria

11 de Diciembre 2025

En el marco del Día Mundial de los Derechos de los Animales, una fecha que invita a reflexionar sobre la dignidad y el valor intrínseco de estos seres vivos, académicos y estudiantes de la Escuela de Medicina Veterinaria UC explican cómo la innovación tecnológica y las nuevas estrategias de enseñanza se han convertido en grandes aliadas para el cuidado de los animales.  En línea con la creciente sensibilidad del bienestar animal, desde hace varios años la formación de médicas […]

En el marco del Día Mundial de los Derechos de los Animales, una fecha que invita a reflexionar sobre la dignidad y el valor intrínseco de estos seres vivos, académicos y estudiantes de la Escuela de Medicina Veterinaria UC explican cómo la innovación tecnológica las nuevas estrategias de enseñanza se han convertido en grandes aliadas para el cuidado de los animales. 

En línea con la creciente sensibilidad del bienestar animal, desde hace varios años la formación de médicas y médicos veterinarios ha incorporado el uso de la simulación, metodología de aprendizaje activo que incluye modelos y tecnologías especializadas para que las y los estudiantes desarrollen habilidades esenciales antes de intervenir animales reales. 

“Debemos formar profesionales capaces de tomar buenas decisiones, de comunicarse eficazmente, trabajar en equipo y considerar el contexto completo del caso clínico. En este sentido, la simulación permite entrenar esas competencias sin poner en riesgo a los pacientes”, explica el Dr. Pablo Lillo, académico de la escuela. 

La simulación es hoy una tendencia global que abarca el uso de modelos anatómicos, fantomas – simuladores de cuerpos o partes del cuerpo animal-, escenarios clínicos guiados y ejercicios de roles. A través de estos recursos, las y los futuros veterinarios pueden practicar procedimientos, evaluar casos y tomar decisiones en un entorno controlado, donde el error está permitido. 

Tal como destaca el Dr. Alonso Segeur, profesor de la escuela UC, “la simulación es una de las herramientas más poderosas para materializar el principio de las 3R: reemplazar, reducir y refinar el uso de animales en la formación veterinaria”. 

De esta manera, se garantiza que el animal real reciba una atención más segura y menos invasiva, mientras que las y los estudiantes viven sus primeras experiencias de práctica clínicas con menor ansiedad y mayor conciencia del cuidado que requiere esta profesión. 

Entrenamiento integral en escenarios guiados 

Durante su formación, las y los estudiantes cuentan con variados simuladores, entre ellos los de vía aérea, cateterización venosa y arterial, reanimación cardiopulmonar, intubación y control de hemorragias, entre otros. 

 Respecto de los métodos de simulación, el Dr. Segeur detalla que se implementan según el nivel de complejidad y el propósito formativo. Entre ellos se encuentran la simulación de tareas (task trainers), de casos clínicos, de alta fidelidad –con fantomas conectados a monitores-, y la simulación de roles y comunicación  

 Con estas herramientas, las y los futuros médicos veterinarios desarrollan progresivamente destrezas psicomotoras finas, manejo instrumental, identificación anatómica tridimensional, coordinación en escenarios de emergencia, comunicación en equipo y razonamiento clínico.     

 “En todos los métodos, la simulación actúa como una barrera ética que les permite equivocarse, corregir y repetir el procedimiento tantas veces como sea necesario, algo imposible en un animal vivo”, afirma el Dr. Segeur.  

 El Dr. Lillo destaca la importancia de entrenar las habilidades en comunicación, considerando que “en Estados Unidos, el 80% de las demandas se vinculan con problemas generados por errores de comunicación con los tutores”. 

La simulación incluye el uso de fantomas de animales diseñados para que las y los estudiantes puedan practicar procedimientos clínicos, quirúrgicos y diagnósticos.

Estudiantes más seguros y eficientes 

A juicio de los académicos, a partir de la simulación, han podido observar mejoras significativas en estudiantes que enfrentan sus primeras experiencias prácticas. 

“Quienes entrenan con simuladores llegan a la clínica veterinaria con mayor confianza, mejor coordinación y menor tasa de errores en procedimientos fundamentales, como la colocación de catéteres venosos, distrés respiratorio, la asistencia neonatal, la fluidoterapia y el manejo del shock, entre otras”, declara el Dr. Segeur. 

Esto ha sido transmitido por los propios estudiantes. El Dr. Lillo cuenta que alumnas y alumnos que hoy se encuentran finalizando su internado han agradecido la preparación. “Me han comentado que recordaban todo lo que habían entrenado, sabían perfectamente lo que tenían que hacer”, afirma.  

El trabajo en equipo es un aspecto esencial que se ve fortalecido: en escenarios simulados de emergencias, los grupos actúan con mayor fluidez, se asignan roles con claridad y se toman decisiones más rápidas y fundamentadas. “Esto se ve claramente en el abordaje de la reanimación cardiopulmonar avanzada y en el manejo del paciente post paro cardiorrespiratorio”, señala el Dr. Segeur. 

 

La implementación de escenarios clínicos, con juegos de roles y pacientes simulados, permite el desarrollo de habilidades que incluyen la comunicación y el trabajo en equipo.

Aprender respetando la vida 

Según los testimonios de los estudiantes, los beneficios de la simulación los percibieron desde su primer acercamiento a los pacientes reales. 

Bastián Rojas reconoce que, al principio, tuvo dudas sobre la utilidad real de los fantomas: “Creía que no iban a reflejar la experiencia de un paciente real, pero con el tiempo me di cuenta de lo útiles que llegan a ser para aprender sin miedo y luego aproximarse con confianza a los pacientes. Cuando uno está nervioso comete más errores, y los tutores y pacientes lo notan, lo cual genera una mala experiencia para todos”.  

 Para María Grazia Ciudad, el uso de los fantomas le ha permitido sentirse preparada. “Al trabajar con ellos tienes la seguridad de que no estás incomodando al animal, y eso entrega mucha confianza. Como ya has practicado los manejos, la probabilidad de éxito es mucho mayor”, afirma. 

 Por su parte, Lucía Peters comenta que “con un fantoma no corres el riesgo de que una mascota reaccione mal. También, en el caso de los animales se producción, se evita, por ejemplo, que muchos estudiantes palpen a la misma vaca”.  

 Bastián valora que estas metodologías permiten cometer errores. “Facilitan que podamos tener una experiencia práctica adecuada. Si en las carreras médicas humanas se utilizan fantomas, es por algo. Me alegra mucho que en la medicina veterinaria se esté ampliando su uso”, concluye. 

 La simulación y el uso de fantomas no buscan eliminar por completo el trabajo con animales reales, pero sí retrasar ese contacto a etapas en que las y los estudiantes ya cuentan con el nivel de preparación idóneo para tratar a pacientes reales con responsabilidad, proyectando un nuevo modelo de enseñanza que favorece el aprendizaje y honra los principios de bienestar y dignidad de los animales.